Coronavirus en Houston: los entretelones de la batalla para salvar a los más vulnerables

Este verano, al aumentar los contagios de coronavirus en Texas, el Hospital Metodista de Houston abrió una unidad de cuidados intensivos tras otra para atender a los más graves.

Tuvimos acceso extraordinario a una de las UCI donde muchos pacientes, o sus familias, nos permitieron acompañarlos en su tratamiento. A mediados de julio, más del 60 por ciento de los pacientes en esta unidad de UCI para COVID con 24 camas se identificaron como hispanos, en comparación con el poco más de 20 por ciento de los pacientes que estaban en las UCI del hospital sin COVID. (Se estima que la población de Houston es 45 por ciento hispana, la ocupación total del hospital sin COVID era 16 por ciento hispana). Es un microcosmos de lo que sucede en Estados Unidos, donde la pandemia ha impactado a los latinos de manera desproporcionada.

En esta UCI para COVID los aparatos hacen bip para indicar peligro, los médicos se apuran a realizar procedimientos y los pacientes experimentan olas alternadas de mejoría y de desgaste. Los miembros veteranos del personal lloran en sus autos pues nunca han visto al mismo tiempo tantos enfermos así de graves y tanta muerte.

Con varios parientes afectados por el virus, muchos de estos pacientes atraviesan tragedias en cascada. Un hombre se recupera y vuelve a casa del hospital dejando atrás a su esposa en estado grave. Un patriarca con más de veinte familiares enfermos lucha por su vida después de acudir al funeral de su hijo. Una abuela en riesgo de morir porque celebró el cumpleaños de una nieta. Un padre de tres en tratamiento contra el cáncer parece haberse infectado en el hospital.

“Me duele ver a tanta de mi gente”, dijo Lluvialy Faz, una enfermera hispana de cuidados críticos. “Siento que realmente ha golpeado a nuestra comunidad y a mi comunidad más”.

“En las noticias siempre dicen ‘La gente anda de fiesta, la gente no se lo toma en serio’”, dijo, pero los pacientes que ella ha atendido han sido “gente trabajadora, gente de familia”.

“No estoy viendo al que salió y se emborrachó y le dio COVID”, dijo. “Todo lo que yo he visto ha sido a la abuela y a la tía”.

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